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Hasta el siglo XVII, nuestro instrumento, fue muy utilizado en todo el continente: no había baile ni fiesta en la que no estuviese presente. Como señala Arbeau, se trataba de un instrumento muy económico, ya que un solo músico reemplazaba a varios. La precisión rítmica del tamboril lo convertía, por otra parte, en el instrumento ideal para interpretar las danzas que estaban entonces de moda (Gallardas, Pavanas, Branles...). Desde mediados del siglo XVI, la irrupción del violín y su puesta de moda entre las clases cultas condujo a los juglares tamborileros a tener que sobrevivir como ministriles populares en las zonas rurales. A partir de este momento la flauta sobrevivirá en el pueblo, configurándose paulatinamente como instrumento tradicional a través de un proceso largo y diverso, adaptándose a las características de cada zona. En el País Vasco, hablar de la música vasca, o de la música de los vascos, nos obliga inevitablemente a hablar del txistu y de los txistularis. Durante muchos años, la única música que escuchaban los habitantes de muchos de nuestros pueblos ha sido la de la iglesia o la de los tamborileros locales. El corpus mayoritario de nuestras danzas, tanto rituales como recreativas, y de nuestro repertorio instrumental general ha sido mantenido y transmitido gracias a la labor de tantos y tantos tamborileros municipales, que desde el último cuarto del siglo XVIII comienzan a ser letrados musicalmente, a copiar y componer música; música que ha llegado hasta nosotros a través de los diversos repertorios de los tamborileros. |
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Junto con la fundación de la revista Txistulari, otro hecho decisivo en la reciente historia de nuestro instrumento, es el reconocimiento del txistu como materia de estudio oficial en el Conservatorio desde el curso 1978-79, equiparándolo académica y legalmente al resto de instrumentos. El txistu que ha sido, y sigue siendo, uno de los símbolos de identidad de nuestra cultura tradicional, ha ampliado sus horizontes, encontrándose en la actualidad ante un futuro plural y lleno de posibilidades. Es posible afirmar, que hoy por hoy, el txistu lidera las flautas de una mano en Europa en cuanto a medios pedagógicos y metodología, profesorado, programas de estudios, constructores de flautas y tambores, calidad y afinación del instrumental, creación y publicación periódica de repertorio e incluso en cuanto a la propia técnica de ejecución. |