Presentación

La Banda Municipal de Txistularis de Bilbao es una de las poquísimas agrupaciones profesionales de tamborileros del mundo, un testimonio vivo de lo que en la Edad Media fueron las agrupaciones municipales de ministriles y juglares. La singularidad de este hecho nos debería hacer reflexionar sobre la importancia cultural e histórica de los tamborileros municipales, sobre su repertorio, sus funciones e historia. Antaño llamados juglares, últimamente más conocidos como txistularis, la figura del flautista acompañado por su tambor es parte de la entidad cultural de nuestro pueblo, elemento conservador y difusor de nuestros repertorios más antiguos y, casi siempre, símbolo de nuestra villa, de nuestro querido Bilbao.

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Por lo que sabemos, el origen del conjunto flauta-tamboril se remonta a la antigüedad. La iconografía histórica da fe de la existencia de tamborileros en toda Europa desde el siglo XII con especial esplendor en el periodo gótico. En el País Vasco encontramos abundantes testimonios documentales ya desde esa época.


Bilbaomusika Hasta el siglo XVII, nuestro instrumento, fue muy utilizado en todo el continente: no había baile ni fiesta en la que no estuviese presente. Como señala Arbeau, se trataba de un instrumento muy económico, ya que un solo músico reemplazaba a varios. La precisión rítmica del tamboril lo convertía, por otra parte, en el instrumento ideal para interpretar las danzas que estaban entonces de moda (Gallardas, Pavanas, Branles...).

Desde mediados del siglo XVI, la irrupción del violín y su puesta de moda entre las clases cultas condujo a los juglares tamborileros a tener que sobrevivir como ministriles populares en las zonas rurales. A partir de este momento la flauta sobrevivirá en el pueblo, configurándose paulatinamente como instrumento tradicional a través de un proceso largo y diverso, adaptándose a las características de cada zona.

En el País Vasco, hablar de la música vasca, o de la música de los vascos, nos obliga inevitablemente a hablar del txistu y de los txistularis. Durante muchos años, la única música que escuchaban los habitantes de muchos de nuestros pueblos ha sido la de la iglesia o la de los tamborileros locales. El corpus mayoritario de nuestras danzas, tanto rituales como recreativas, y de nuestro repertorio instrumental general ha sido mantenido ytransmitido gracias a la labor de tantos y tantos tamborileros municipales, que desde el último cuarto del siglo XVIII comienzan a ser letrados musicalmente, a copiar y componer música; música que ha llegado hasta nosotros a través de los diversos repertorios de los tamborileros.

Este repertorio, en su mayor parte, se encuentra publicado en la revista Txistulari creada por la Asociación de Txistularis del País Vasco, fundada en 1927, con el objetivo prioritario de conservar, difundir, mejorar y ampliar el repertorio de nuestros tamborileros. En esta revista se han publicado, no sólo las danzas y el repertorio de txistu tradicionales, sino que a sus páginas se han asomado compositores de la talla de Guridi, Sorozabal o Aita Donostia. Así podemos comprobar que el repertorio del txistulari es extenso y variado, desde las melodías y danzas, hasta las complicadas variaciones escritas para lucimiento de los instrumentistas más virtuosos.

Junto con la fundación de la revista Txistulari, otro hecho decisivo en la reciente historia de nuestro instrumento, es el reconocimiento del txistu como materia de estudio oficial en el Conservatorio desde el curso 1978-79, equiparándolo académica y legalmente al resto de instrumentos.

El txistu que ha sido, y sigue siendo, uno de los símbolos de identidad de nuestra cultura tradicional, ha ampliado sus horizontes, encontrándose en la actualidad ante un futuro plural y lleno de posibilidades. Es posible afirmar, que hoy por hoy, el txistu lidera las flautas de una mano en Europa en cuanto a medios pedagógicos y metodología, profesorado, programas de estudios, constructores de flautas y tambores, calidad y afinación del instrumental, creación y publicación periódica de repertorio e incluso en cuanto a la propia técnica de ejecución.

Del mismo modo, la renovada agrupación de tamborileros de Bilbao, denominada Banda Municipal de Txistularis puede considerarse el referente más claro y muestra palpable de lo expuesto en este documento. Formada por cuatro jóvenes músicos de gran talento, su sólida formación académica y su dilatada experiencia profesional, tanto en el campo de la interpretación como de la docencia, les avalan.